Pacto PSOE-IU en Andalucía: 10 preguntas y 10 respuestas

Pacto PSOE-IU en Andalucía: 10 preguntas y 10 respuestas.

Pacto PSOE-IU en Andalucía: 10 preguntas y 10 respuestas

ImprimirCorreo electrónico
Bookmark and Share

Al hilo del debate sobre el pacto con el PSOE, en mi Asamblea, o en la Convocatoria Social de Málaga, diferentes compañeros han planteado preguntas y consideraciones a favor del pacto, algunas de las cuáles paso aquí a sintetizar (en negrilla) y a responder. Dicho esto, ¡El debate sigue abierto! Invitamos a cualquier militante de IU a hacer uso de esta web para explicar su punto de vista.

1.- Los votantes de Andalucía han decidido colocar a IU-LV-CA en una posición determinante para la gobernabilidad de Andalucía. La mayoría quiere un Gobierno de PSOE-IU, que garantice las conquistas sociales y plante cara al neoliberalismo más atroz representado por el PP y sus secuaces.

El PSOE perdió estrepitosamente las elecciones del 20 de Noviembre debido a que sucumbió a las presiones del neoliberalismo, gestionando el capitalismo con continuos recortes. Obtuvo los peores resultados de su historia. La encuesta de Demoscopia para El País de hace una semana resalta cómo el PP pierde a nivel nacional 9 puntos de intención electoral con respecto al 20-N. El PSOE sigue estancado e IU roza el 12% de intención electoral, los que serían sus mejores resultados históricos. Esto significa que hay un desplome del PP (que no recoge el PSOE) y una continua subida de IU. La subida de IU refleja un rechazo y un deseo de plantar cara al PP, que no pasa por volver a la política de Griñán y Rubalcaba, máximos dirigentes del PSOE y corresponsables de la política de Zapatero.

2.- Si IU solo apoya al PSOE en la investidura, y pasa luego a la oposición, tendremos un gobierno inestable del PSOE que puede caer por cualquier motivo. Un hipotético adelanto electoral, por quedarse un Gobierno del PSOE en minoría, beneficiaría muy probablemente al PP, que vería reforzados sus argumentos de que son los únicos capaces de gobernar, y que, como siempre, la izquierda está muy bien en la oposición y en las protestas, pero para gobernar ya están ellos.

Estar en la oposición no significa que hagamos caer al PSOE del poder si constatamos que eso sería entendido por los trabajadores como beneficioso para la derecha.

Sobre todo, los trabajadores demandan una alternativa, algo diferente a la “gestión” de la situación actual, buscan una clara salida a la situación actual: ese es el sentido del brusco incremento de votos hacia IU de 5 puntos a nivel nacional desde mayo hasta ahora. El hecho de que en las encuestas el PSOE siga estancado e IU suba es muy aleccionador al respecto. El hecho de que Mélenchon y el Frente de Izquierdas en Francia hayan logrado multiplicar por 10 los resultados del PCF (en un contexto de gran polarización entre derecha e izquierda) prometiendo que no tolerarán “ningún recorte” y subidas en el salario mínimo y en los presupuestos sociales es claramente ilustrativo al respecto.

3.- IU ha sabido demostrar allí donde ha gobernado que hace una política diferente. IU debe perder de una vez el complejo de inferioridad con respecto a otras fuerzas políticas. Sabemos lo que somos, y lo que queremos. Estamos preparados para cambiar las cosas, y hemos de demostrarlo. La revolución no llegará de un día a otro, como tampoco tendremos una mayoría absoluta sin demostrar antes que somos capaces de gobernar. Y ello debe servirnos de base para llegar a acuerdos que demuestren que somos útiles para la mayoría, que somos capaces de “pringarnos” para cambiar las cosas, sin miedo a ser contaminados, abducidos ni nada similar.

La primera frase no es exactamente así. Siempre que se glorificó desde nuestra organización el culto al poder y se hizo del institucionalismo la razón de existir, IU acabó mal o muy mal.

En más de un sitio, nuestros representantes, cuando ejercieron el poder (por ejemplo, en la costa malagueña) facilitaron con su acción, en los hechos, el mismo modelo de pelotazo urbanístico que en otros lugares. En Córdoba, nuestros representantes (que no se llamaban solamente Rosa Aguilar) endeudaron al ayuntamiento para construirles a los empresarios joyeros su novísimo parque industrial; no se atrevieron en primera instancia a multar al empresario conocido como Sandokán cuando construyó en suelo ilegal; o llegaron a un pacto sin principios con los obispos más reaccionarios blindando su poder al frente de Cajasur contra otras organizaciones representadas en la caja (sindicatos o PSOE)… Este tipo de medidas tuvo abundante eco en la prensa provincial y fue la que determinó que mucha gente no viese ninguna diferencia entre IU y otros partidos políticos. Hay otros muchos ejemplos, fundamentalmente en aquellas provincias donde hemos llegado a pactos de Gobierno en Diputación a cambio de decenas de liberados.

También podemos recordar lo que nos ha sucedido en gobiernos regionales donde hemos participado, como Cataluña, Baleares o País Vasco, donde no nos hemos diferenciado prácticamente en nada con políticas de izquierdas. En algunos de esos lugares (País Vasco o Baleares) el ansia por “tocar poder” sin diferenciarnos del PSOE literalmente casi ha hecho desaparecer del mapa a nuestra organización. Así sí que no le servimos de nada a los trabajadores, para eso ya existe el PSOE, para administrar con recortes el capitalismo.

De hecho, por estas razones la socialdemocracia solo gobierna en 4 países de toda Europa y, si llega al poder en nuevas elecciones (Francia), es con un voto muy crítico para echar a un gobernante más odiado aún. En cambio, la subida como un cohete de Mélenchon y del Frente de Izquierdas demuestra que aquí tenemos un candidato que ha señalado claramente al sistema capitalista como responsable de la crisis; que ha defendido los intereses de los trabajadores contra los bancos y la Bolsa; que ha demolido el racismo y la demagogia del Frente Nacional – hasta el punto de reducir a Marine Le Pen a un estado de nerviosismo y de humillante silencio durante un debate televisivo -; que ha expuesto claramente las políticas pro-capitalistas del candidato socialista François Hollande; y que, como orador y propagandista talentoso, se ha esforzado por dar a los trabajadores un sentimiento de su propio poder una vez que deciden actuar. Su lema principal – ¡Toma el poder! – resume este enfoque, que sin duda ha permitido a Mélenchon conectar con el estado de ánimo combativo de los sindicalistas, comunistas y socialistas de izquierda, y, a través de esta capa “activa”, llegar a un sector cada vez más considerable de la clase trabajadora en su conjunto.

4.- Si una formación política tiene un Programa de Gobierno, y se presenta a unas elecciones es porque pretende ejercer el poder desde las Instituciones, con la fuerza que le den los votos. Hay mucha gente que nos ha votado para que hagamos valer esa fuerza en el Parlamento y se concrete en medidas concretas de gobierno.

IU es una fuerza que lucha contra el capitalismo, tal como declaró su última Asamblea Federal y combina la lucha en las instituciones con la lucha en la calle. La historia enseña que los derechos sociales que ahora nos están quitando no fueron ganados en el Parlamento, sino en la calle, fundamentalmente en la tumultuosa segunda mitad de los 70. En este sentido, desde IU combinamos la lucha institucional y la lucha en la calle.

Nuestros representantes deben tener buen cuidado de no perder el pulso de la calle, de nuestros barrios y pueblos a los que se deben, para volver al Parlamento a llevar todo el sentir de las masas populares que les votaron. Toda la historia enseña que una organización que representa a los trabajadores sucumbe a las presiones de los grupos de presión (que son de diferente tipo) si no se basa en la fuerza que le da en la acción sus votantes, simpatizantes y militantes. Eso es lo que nos enseñó el PSOE de Felipe González o el de Zapatero.

La verdad es que EL PODER no descansa en las instituciones, sino en los bancos, grandes empresas y multinacionales que utilizan grupos de presión y de opinión de todo tipo (y, a veces, medios más directos y menos diplomáticos) para influir en los representantes populares de cualquier institución. IU, si quiere luchar por el poder solo podrá ejercerlo auténticamente cuando tenga detrás el apoyo directo de las masas a las que pueda movilizar, como pasó en los años 70, en menor medida en los años 80 y, todavía en menor medida, en ocasiones posteriores.

5.- Sólo en otra ocasión nuestra organización se vio, hace años, en una situación parecida (no igual), cuando el PSOE perdió la mayoría absoluta en los años 90, en lo que ha pasado al imaginario colectivo como la época de “la pinza”. Recordemos que la legislatura duró solo 2 años, y el adelanto electoral supuso de nuevo la mayoría absoluta del PSOE y la caída en picado del apoyo electoral de IU.

En esa época se partía de una idea equivocada que todavía está asentada en la cabeza de diferentes compañeros: el PP es igual al PSOE. Como hemos visto, la política económica de la dirección del PSOE, en esencia, se basó en la misma filosofía que la del PP: defender al sistema capitalista, a sus bancos y grandes empresas por encima de cualquier otra consideración.

Ahora bien, la mayoría de sus simpatizantes y votantes, contradictoriamente, representan a la vieja tradición socialista, entendiendo perfectamente lo que estamos experimentando en los últimos 4 meses: cómo el PP significa un ataque muchísimo más duro a nuestros derechos. En el ideario de dichos votantes, en la tradición que rememoran, el PP está ligado al franquismo, a la época más negra que vivieron en sus carnes nuestros padres y abuelos, experiencia cuyos efluvios destiló el gobierno de Aznar, sobre todo en los primeros años del siglo XXI.

Los hechos son que los dirigentes del PSOE pactaron muchísimo más con el PP de todas las maneras posibles, pero cuando IU apareció vinculada al PP entonces, los medios de creación de opinión de toda clase aprovecharon el error de nuestros dirigentes entonces para exagerar monumentalmente lo que se dio en llamar “la pinza”, para denigrar y restarle autoridad a IU, manipulando la verdad, pues los grupos de poder no desean una organización fuerte a la izquierda del PSOE, a cuyos dirigentes sí controlan directamente. Los hechos son que IU no es defendida por ningún gran medio de comunicación capitalista (ni puede serlo), por lo que no puede permitirse ningún error: debemos ser la izquierda que da ejemplo, nuestros hechos deben hablar por nosotros a la hora de ganarnos una autoridad frente a los votantes socialistas sobre que representamos algo cualitativamente diferente.

6. Si no entramos a gobernar ahora, mucha gente pensará para qué va a servir volver a votar a IU. Probablemente nuestro lema tendría que ser: “Si no tenemos la mayoría absoluta, no cuentes con nosotros”. Y me parece que ni el más optimista de nosotros cree posible conseguir la mayoría absoluta en Andalucía a corto-medio plazo.

Hablando de lemas, el último de las elecciones andaluzas nuestro era Rebélate, y fue una repetición del empleado por IU el 20-N, lema que reflejaba perfectamente lo que la gente demandaba de nosotros, lema que no estaba muy alejado de la realidad, por ejemplo, durante las manifestaciones del 29 de marzo ¿El espíritu del 29 de marzo, con sus 4 millones de manifestantes, pasó? La encuesta mencionada antes viene a decir que sigue in crescendo.

Efectivamente, le diremos al votante: si no tenemos la mayoría no podemos hacer la política para la cual nos has votado; si la opinión de la mayoría de la dirección regional de IU acaba imponiéndose vamos a participar de una política que no va a resolver los problemas fundamentales de la inmensa mayoría ¡Y esa es la verdad! No podemos engañar a la gente. La VERDAD será que, gobierne o no gobierne IU en Andalucía, la educación, sanidad, vivienda, derechos laborales, asistencia social, pensiones…, será peor dentro de un año, mientras…, permanezca el PP en el Gobierno central. Sea quien sea el consejero (del PSOE o de IU) la tasa de paro subirá en varios puntos hasta diciembre y seguirá hacia arriba a lo largo de todo el 2013 e IU (por mucho que le den la Consejería de empleo) no podrá modificar nada fundamental (ni siquiera importante) al respecto teniendo en cuenta el Pacto al que se ha llegado con el PSOE, pacto que en esencia no es nada diferente de lo practicado por Zapatero entre 2004-2012. Cuando la economía iba bien, zapatero tuvo un margen para mantenerse en el poder, pero ahora la población exige soluciones rápidas y castiga al gobierno de turno.

7. Entonces ¿Qué solución ofrecéis a los trabajadores?

El 25 de marzo, el 29 de marzo y las semanas posteriores demostraron que el PP va cuesta abajo, y que se va a derrumbar antes de que acabe la legislatura. Si la Izquierda (partidos de izquierda, sindicatos, asociaciones de todo tipo, movimientos sociales…) consigue la unidad en la calle este proceso se acelerará. De hecho, esto es lo que está sucediendo en toda Europa. En Hungría, el reaccionario FIDEHZ tenía mayoría absoluta y en enero le apoyaban 1’8 de 10 millones de húngaros. En Grecia, el gobierno del técnico Papadimos tenía un apoyo del 70% en diciembre y en enero cayó casi 30 puntos en las encuestas antes de anunciar su último plan de ataques.

Lograr esa meta cuanto antes es el mejor servicio que IU puede servir a la clase trabajadora y a los oprimidos de este país, ahí IU debe empeñar lo mejor de sus disminuidas fuerzas y cuadros políticos. Lo que se pretende por parte de la dirección es coger a decenas de los pocos cuadros existentes que hay en las provincias y mandarlos a Sevilla entre toneladas de informes y papeles de una gestión procapitalista con la que nada tenemos que ver que ha realizado la dirección del PSOE hasta ahora, para enredarlos y castrarlos políticamente ¡Que buena jugada logró Griñán si IU persevera por ese camino!

Votando al PSOE para la presidencia de la Junta, y pasando luego a la oposición para tener las manos libres, demostraremos así una actitud consecuente. Por tanto, cedemos el testigo de esa responsabilidad de gobernar (que no nos han dado todavía los electores) lo cual es más coherente y será más apreciado como tal por ellos. En cambio, algunos de nuestros dirigentes, desgraciadamente, se apuntan muy tempranamente a las mismas falsas promesas de cambio de modelo productivo que lleva décadas diciendo los dirigentes del PSOE: desde 1982 llevan 30 años gobernando (22 de dichos años con un gobierno estatal socialista) ¡Bien que tuvieron tiempo!

Un futuro gobierno de unidad PSOE-IU que saliera después de un proceso de movilizaciones, sometido a la presión de las movilizaciones que habrá en la calle que hayan echado al PP sí podría conseguir muchos más derechos para la clase trabajadora ¡Eso es mil veces más verdad que hacer falsas promesas sobre que vamos a cambiar el modelo productivo de Andalucía!

8.- La alegría y las felicitaciones de tanta gente en la noche electoral y los días posteriores deben traducirse en estos momentos en sentido de la responsabilidad, en inteligencia colectiva, en serenidad para tomar decisiones y en altura de miras. Nos jugamos mucho, y no sólo IU. Más de 437.000 andaluces confiaron en nosotros, y nos dieron un mensaje: “parad a la derecha y sus políticas, queremos un cambio por la izquierda, creemos que sois útiles para eso”.

No estar en el Gobierno no significa replegarse ni dar un paso atrás.

Hagamos un ejercicio de memoria: cuando Llamazares era coordinador general ¿No era considerado el ministro sin cartera de Zapatero, pacto tras pacto firmado con él a nivel estatal (y en Andalucía)? ¿Qué significó aquello para IU? Su mayor hundimiento, cuando bajamos del 4% en el 2008 ¡Y esa era una época de bonanza económica! ¿Qué pasó a partir de que Cayo Lara llega a la máxima responsabilidad en diciembre de 2008? Pues que IU vuelve a hablar claramente de “anticapitalismo” y empieza a constatarse la dureza de la crisis por parte de los trabajadores.

¿No fue mucho mejor valorada la labor de Llamazares a partir de entonces, aún teniendo un solo parlamentario cuando denunciaba la política de Zapatero? Se puede y se debe hacer un buen trabajo, responsable y firme (con los trabajadores), tanto en la calle como en las instituciones, y eso no tiene nada que ver con ser partícipes de un gobierno dirigido y dominado por el sector la dirección del PSOE, que no cuestiona el capitalismo.

9. Imaginaos que tenemos una consejera de la Vivienda que no se queda en su “sillón” sino que “sale a la calle” a parar los desahucios. ¿No se vería mucho más claramente la acción política de IU que si, en caso contrario, solo nos limitamos a “dar ideas” o denunciar posiciones en el Parlamento? ¿Cuál es la labor de un responsable de IU en una institución?

Esta bien que haya consejeras así y eso es lo que queremos ver. Pero lo que necesitan los trabajadores ahora son responsables políticos que demuestren, como dijo Cayo Lara “insumisión y rebeldía” frente a los recortes: por ejemplo, una consejera que emita una ley para nacionalizar las cajas de ahorro que todavía son andaluzas (por ejemplo, Unicaja) “para el bien común”, como dicta la Constitución. Si la Ley de Estabilidad Financiera estatal (votada unánimemente por el PP y la dirección del PSOE hace pocas semanas) entra en contradicción con esta ley andaluza, que la lleven adelante aunque declaren “insumisos” a nuestros representantes que se enfrentan al poder de los bancos. Algunos compañeros dirán. “entonces inhabilitarán a nuestros representantes como cargos públicos” ¡Que lo hagan! Respondemos nosotros ¿Para qué estamos en política? En muy poco tiempo, el PP puede y debe salir del poder: esa es la perspectiva por la que debemos batallar, ese es el deseo primero que tiene ahora la mayoría de la clase trabajadora en primer lugar.

Así seremos consecuentes, auténticos, políticos que “dicen lo que hacen”.

10.- La militancia debe tener la última palabra, tras un debate amplio y profundo. Una vez tomada la decisión, sea la que sea, será la de toda la Organización, y nadie (desde los diputados a los militantes de base) debería actuar en contradicción con la misma, y mucho menos adoptar posturas públicas que vayan en contra de lo acordado colectivamente. La decisión colectiva debe reforzarnos, nunca debilitarnos como organización.

Todas las opiniones son respetables y criticables. Un debate compañero y amistoso hace más fuerte a la organización. Al final se hace lo que dice la mayoría y se toma cumplida nota de lo que planteó la minoría. Ahora bien, lo que dice ésta deber ser recordado, aún después de tomada una decisión que nos vincule a todos y que acatemos, pues más de una vez sucedió que se tiene que desandar un camino que no se debió tomar.

Anuncios
Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: